Allí, hemos saboreado las mieles de la cocina mediterránea, hemos alquilado unas tumbonas, nos hemos bañado y hemos paseado por la orilla.
Al caer la tarde y tras las duchas, hemos visitado a mi abuela, a la que hemos entregado el tarjetón de boda con esta cara de alegría y esa sonrisa de 92 años que tanto me gusta!! Iaia, te quiero!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario